lunes, 10 de marzo de 2014

LLAMADOS A SER DISCÍPULOS MISIONEROS

Reflexión personal: Una dimensión un poco olvidada de nuestro ser cristiano.

Si viviéramos como enseña Jesucristo, nuestro mundo sería muy distinto. Sí; nuestros hogares, la relación con nuestros familiares y amigos; la vida de nuestra cuadra o del barrio o del edificio; el ambiente en nuestro trabajo; el mundo de los negocios, de la política o del servicio social serían muy distintos.

Si yo me siento, valorado y querido, me siento muy bien. Si yo respeto, valoro y muestro afecto a las personas con las que convivo, a ellas les pasa lo mismo.
Según el relato bíblico, a Adán y Eva les pasaba eso en el Paraíso. Dios estaba con ellos, ellos estaban con Dios. Por eso, con alegría, se respetaban, valoraban y querían.
Se sentían muy a gusto. Hasta que... se dejaron seducir por quien les ilusionó con ser como dioses. Y, con eso, entró la desconfianza, el aprovechamiento, la mentira, la codicia, la indiferencia, la falta de fe en Dios, la flojera y una larga lista de actitudes que destruyen las relaciones humanas. Ya no resultó fácil vivir la fraternidad que nace de la conciencia de ser todos hijos del Padre Dios.

Jesús también vivió la tentación de realizar su misión superficialmente usando su poder en forma espectacular. Y fue tajante en optar por el camino del amor que su Padre le indicaba. Por eso, se entregó a sus hermanos, en especial a los más pobres, en el servicio real de todos los días.

Los que somos sus discípulos estamos invitados -o mejor dicho, enviados en misión- para reconstruir este mundo tan poco humano en que vivimos. No somos cristianos para nuestro egoísta bienestar espiritual. Somos discípulos misioneros, enviados para construir con los criterios de Jesús nuestra sociedad, nuestro mundo de todos los días, adelantando el Reino.  

En este tiempo de Cuaresma, tiempo de conversión, nuestra Iglesia de Santiago nos invita a todos a reflexionar seriamente sobre esta dimensión esencial de nuestro ser cristiano.

Date un tiempo para pensar: ¿Cuál es hoy tu misión más urgente en tu casa? ¿Y en tu trabajo o lugar de estudio? ¿Y en tu barrio?

Vicaría General de Pastoral
  Arzobispado de Santiago

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